¿Te ha pasado que estás discutiendo sobre un tema y no te expresas bien? Luego te cuestionas a ti mismo y reflexionas: “¿por qué no lo dije de esta manera?”  

Pues…  aunque no lo creas, hablar resulta complicado y no todos poseen la capacidad innata de expresarse como la joven pakistaní Malala, reconocida por su gran oratoria y su lucha a favor de los derechos humanos. De hecho, según un estudio publicado en el año 2004 por especialistas de la Universidad de Nueva York, los empleados a menudo son reacios a comunicar sus opiniones por miedo a que su gerente o superior reaccione de mala gana.

El miedo al rechazo del resto del equipo también puede ser un factor importante para no hacerse oír. Naomi Eisenberger, destacada investigadora de neurociencias, menciona que si bien cada uno es diferente, todos necesitan una estimulación emocional dentro del grupo para expresarse. 

No obstante, ten siempre en cuenta que comunicarse efectivamente es muy importante en el ambiente laboral. Es parte fundamental de una buena retroalimentación y, además, debes tener en cuenta el valor adicional que puedes generar al momento de intervenir en una reunión de trabajo.

Entonces, ¿qué hacer si no tienes la capacidad innata de comunicar eficazmente?

Crea un plan de acción

Según Albert Bandura (padre fundador de la psicología científica), puede resultar psicológicamente difícil comunicar de buena manera lo que se piensa en una reunión de trabajo. Esto generalmente está acompañado de ciertos grados de confianza en el ambiente laboral, pero tú debes tener la convicción de hacerte oír sin caer en descalificaciones.

Identifica los tipos de situaciones en tu rutina en las cuales necesites hacerte oír pero no seas confrontacional. Es simple. Se trata de crear un plan para saber cómo actuar frente a una situación específica en las que creas que debas hacer valer tu opinión.  

¿Hablarás en el momento?  Si tomas esta decisión, reflexiona cómo iniciarás la conversación. La psicóloga social Heidi Grant, lo cataloga como plan “If-then”, en donde te dices a ti mismo “si observo esta situación, entonces lo haré”.  

Recuerda que tú también tienes derecho a hacerte oír y tu opinión puede ser muy valiosa. Demuestra una actitud positiva frente a situaciones de comunicación que quizás no te agraden. Siempre puedes expresarte sin ofender a tu compañero de trabajo con frases como “estoy de tu lado, te lo menciono porque me importas”. Todo se trata de ser empático, respetar las posturas del otro y tener un plan bajo la manga.

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