Un buen líder posee una serie de cualidades que ha logrado desarrollar con los años, aunque algunos creen que se trata de una habilidad con la que se nace

 

Seguramente has tenido oportunidad de conocer a distintos líderes a lo largo de tu vida. Incluso, es posible que tú mismo hayas ejercido el liderazgo en una o más situaciones. Con eso en cuenta, te habrás dado cuenta de que, para dirigir e inspirar a un grupo, es importante contar con ciertas cualidades que puedes adquirir o mejorar.

Las cualidades del líder

Es verdad que hay ciertas cualidades que pueden ser naturales en ciertas personas y que generalmente relacionamos con el liderazgo. Entre ellas empatía, comunicación, confianza, pasión, sentido de la justicia e inteligencia emocional. No obstante, aunque alguien pueda comunicarse efectivamente e inspire confianza, no significa que será buen líder. Esto se debe a que, en realidad, el liderazgo natural no existe, sino que es algo que se desarrolla con práctica y  mucho trabajo personal.

Cómo desarrollar el liderazgo

Hay muchos caminos por recorrer antes de convertirte en un buen líder. El primero de ellos consiste en identificar tus puntos más fuertes y otros rasgos que pudieran parecer “débiles”. Reconocer las propias debilidades implica mucha humildad, la cual resulta ser una cualidad medular en el camino del liderazgo.

Otro camino que puedes tomar es aprender de otros líderes siendo un seguidor inteligente. Elige sabiamente a una figura que te inspire y obsérvala en acción. Además, en la medida de lo posible ¡Pídele sus consejos!

Finalmente, en este punto, capacítate para desarrollar y potenciar cualidades y aprender a sacar provecho de los puntos débiles. Busca talleres, conferencias, seminarios y webinars sobre liderazgo. Recuerda que un buen líder busca mejorar cada día e invierte en su propio desarrollo porque como señala Maxwell, en El ABC  del liderazgo, “el liderazgo se desarrolla día a día, no en un solo día”.

Cada líder es único

Como puedes ver, el liderazgo es algo que se trabaja con el tiempo. Pero, aún más importante que eso, los líderes son diferentes en todas partes. Hay un elemento crítico del cual casi nunca se habla y ese es el contexto.

En ese sentido, piensa que si Steve Jobs hubiese intentado ser un líder de la iglesia católica o, Mandela hubiera sido CEO de Apple, quizás los resultados no habrían sido los mejores. Esto se debe a que, para alcanzar el éxito en esta área, las personas necesitan de un contexto que valore sus habilidades y cualidades para liderar.

En conclusión: los líderes no necesariamente nacen, como algunos creen. Los líderes también se hacen. La receta tiene que ver con el contexto, estudio y mucha práctica para desarrollar las mejores habilidades.

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